El día después del atentado: cómo se construyó la hipótesis que perdura – Osvaldo Laborda

A 34 años del atentado a la Embajada de Israel en Buenos Aires, el ex oficial de Gendarmería y perito en explosivos Osvaldo Laborda aportó detalles clave sobre la investigación técnica que integró desde sus primeras horas, desmintiendo teorías que circularon durante décadas y reafirmando conclusiones alcanzadas desde el inicio.

Laborda explicó que su equipo, especializado en explosivos y recientemente conformado en ese entonces, fue convocado por la Corte Suprema para llevar adelante el análisis técnico. Según relató, desde el primer día lograron establecer elementos centrales del ataque: “Nosotros a la noche del primer día ya sabíamos que había sido afuera”, afirmó, descartando de plano la hipótesis de una explosión interna en el edificio diplomático.

El perito también describió el escenario caótico con el que se encontraron al intentar trabajar en el lugar del atentado, lo que los obligó a comenzar la investigación desde el exterior del perímetro. “Cuando yo ingresé a la zona, era el caos… había 60 ambulancias mal ubicadas y decenas de personas sobre los escombros”, señaló, criticando la falta de protocolos adecuados en las primeras horas, lo que —según indicó— afectó la preservación de pruebas clave.

A partir del relevamiento de restos y proyecciones a cientos de metros del epicentro, el equipo logró reconstruir la mecánica del ataque. En ese sentido, Laborda sostuvo: “A las 24 horas ya teníamos claro que era una camioneta y que el atentado había sido desde afuera”, reforzando una conclusión que, según denunció, fue cuestionada posteriormente por hipótesis sin sustento técnico.

Respecto al explosivo utilizado, indicó que su equipo determinó rápidamente una combinación de materiales de uso militar: “Para nosotros era una mezcla de pentrita y exógeno… elementos que se podían conseguir en el mercado local”, lo que abre la puerta a la posibilidad de conexiones y facilitadores dentro del país, una línea que —según remarcó— nunca terminó de esclarecerse por completo.

Finalmente, Laborda cuestionó las teorías que apuntaban a un supuesto arsenal en el subsuelo de la embajada, al considerarlas carentes de lógica: “Si la explosión hubiera sido en el subsuelo, ese piso tendría que haberse destruido, y eso nunca ocurrió”, explicó, reafirmando que las pruebas físicas siempre indicaron un ataque desde el exterior.

A más de tres décadas del atentado, su testimonio vuelve a poner el foco en las certezas técnicas alcanzadas desde el inicio y en las dificultades que atravesó la investigación en medio de confusión, presiones y teorías que, según sostiene, desviaron el eje de la búsqueda de justicia.