Del culto a la hipocresía – Natalio Steiner

Un incidente ocurrido durante el Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro, en Jerusalén, volvió a poner en el centro de la escena la relación entre Israel y la cristiandad. La controversia se desató luego de que la policía israelí impidiera inicialmente el ingreso del patriarca latino al lugar, en medio de medidas de seguridad desplegadas en uno de los sitios más sagrados del cristianismo.

Desde Israel, la situación fue interpretada como un error policial que no debió haber escalado a una crisis diplomática y religiosa de semejante magnitud. Si bien se cuestionó el accionar de las fuerzas de seguridad, también se remarcó que la reacción internacional fue desmedida en comparación con el silencio que suele rodear a otras tragedias que afectan a comunidades cristianas en Medio Oriente y África.

En ese marco, se planteó una crítica directa a la falta de visibilidad y condena frente a la persecución de cristianos en países como Nigeria, Egipto, Siria, Sudán e Irak, así como también a la disminución sostenida de la presencia cristiana en territorios palestinos, especialmente en Belén. “¿Dónde están las protestas de la cristiandad por los cristianos que mueren en Nigeria asesinados por el islamismo?”, se preguntó con dureza el analista, al tiempo que denunció una “hipocresía muy grande en la protesta mundial”.

La reflexión final apuntó a una tensión de fondo entre la defensa de la libertad de culto y la defensa de la vida. “No se puede en nombre del culto anteponer el culto a la vida”, afirmó, al sostener que la Iglesia y el mundo cristiano deberían revisar con mayor coherencia sus prioridades y sus silencios ante la persecución sistemática de cristianos en otras regiones.