Dra. Zoe Levornik
Durante el fin de semana (3 y 4 de abril), se llevaron a cabo manifestaciones en apoyo de Hamás y los palestinos en diversas localidades de Siria, tras la aprobación de una ley que impone la pena de muerte a los terroristas en Israel y restricciones en el Monte del Templo. Las protestas se registraron en el sur del país, cerca de la frontera con Israel, en la capital, Damasco, y sus alrededores, en la provincia de Hama, Alepo y otras zonas. Según estimaciones no oficiales, miles de personas participaron en las manifestaciones en todo el país, donde se observó a manifestantes portando pancartas que criticaban a los países árabes, expresaban su apoyo a Gaza y coreaban consignas contra Israel y los judíos, así como a favor de la liberación de los presos palestinos.
Como se puede apreciar en el vídeo adjunto, en algunas manifestaciones se escucharon cánticos explícitos contra los judíos, como “¡Khaybar, Khaybar, oh judíos, el ejército de Mahoma regresará!”. En la ciudad costera de Jableh (noroeste de Siria), predominantemente poblada por alauitas, tuvo lugar una manifestación de activistas sunitas en apoyo a los palestinos. Durante la manifestación, se exhibió una imagen del primer ministro de Israel como un prisionero con una soga al cuello.
Al mismo tiempo, el 4 de abril, manifestantes se congregaron frente a la embajada de los Emiratos Árabes Unidos en Damasco e intentaron irrumpir en el recinto para causar daños, refiriéndose a ella como una “embajada sionista” y ondeando banderas palestinas, en señal de crítica hacia los países árabes que normalizaron sus relaciones con Israel.
Algunos manifestantes portaban banderas salafistas, lo que indica la presencia, y posiblemente la influencia, de elementos yihadistas. Además, simpatizantes de Hamás izaron banderas palestinas en la valla de la embajada de Estados Unidos en Damasco.
Elementosque impulsan los disturbios: entre losfactores internos y losintereses regionales
Se pueden identificar varios factores clave que impulsan la ola de protestas, cuya intensificación beneficia sus intereses. En primer lugar, la presencia de una importante población palestina en Siria, incluso en la zona de Daraa, uno de los centros de protesta, proporciona una base social para los disturbios.
En segundo lugar, organizaciones como Hamás y la Yihad Islámica Palestina tienen un claro interés en aprovechar la situación en Siria para ampliar el círculo de confrontación con Israel, incluso mediante la incitación y la movilización de apoyo local.
En tercer lugar, existe una evidente implicación de elementos yihadistas suníes radicales. La aparición de símbolos salafistas en las manifestaciones indica un intento de estos grupos de aprovechar la ola de protestas, tanto para desafiar al régimen sirio como para promover la confrontación con Israel, que perciben como parte de una lucha más amplia contra Occidente y sus aliados.
Al mismo tiempo, también debe tenerse en cuenta el papel de Irán. Teherán, que trabaja para restablecer su influencia en Siria, podría alentar los disturbios, directa o indirectamente, para abrir un nuevo frente contra Israel, desviar la atención israelí hacia Siria e incluso intentar socavar la estabilidad del régimen sirio, que se opone al Eje iraní.
Las protestas como indicador de la debilidad del régimen
Más allá del contexto inmediato, las manifestaciones deben considerarse como parte de un panorama más amplio de inestabilidad interna en Siria. El Estado sigue enfrentando desafíos significativos por parte de actores no estatales que operan dentro de su territorio, con agendas e ideologías extremistas que no se alinean con los intentos del régimen de presentar una política pragmática y moderada en el ámbito regional, lo que pone constantemente a prueba su capacidad de gobernar.
La debilidad estructural del régimen también permite que actores externos, tanto estatales como no estatales, influyan en los acontecimientos en Siria e intenten moldear la agenda política y de seguridad. De esta manera, el escenario sirio se convierte en un espacio de competencia entre intereses regionales, donde la protesta popular sirve como herramienta para diversos actores.
Desde el punto de vista oficial, el régimen sirio ha afirmado que se hicieron esfuerzos para contener las manifestaciones y evitar una escalada directa con Israel. Sin embargo, en la práctica, la aplicación de la ley parece parcial y cautelosa, con énfasis en que las protestas están permitidas por la ley como parte de la libertad de expresión. Esto refleja un dilema central: por un lado, el deseo de preservar la estabilidad y evitar la confrontación externa; por otro lado, existe la preocupación de ser percibido como represor de la protesta propalestina o como colaborador de Israel, especialmente ante la presión de elementos extremistas tanto dentro de la sociedad como dentro del aparato de seguridad.
Es posible que el régimen esté jugando a dos bandas e incluso que se beneficie de estas manifestaciones, considerándolas una herramienta adicional de presión contra Israel en el contexto de las negociaciones (que, según tenemos entendido, estaban estancadas al momento de redactar este informe) entre ambos países.
Conclusión
La actual ola de protestas no es simplemente una respuesta a los acontecimientos en el conflicto israelí-palestino, sino una expresión más de las profundas fracturas dentro del sistema sirio. Pone de manifiesto el control limitado del régimen sobre los sucesos en su territorio y su dificultad para contener a los actores extremistas y hacer frente a las influencias externas.
Desde una perspectiva regional, estos acontecimientos ilustran cómo los problemas externos, en particular el conflicto israelí-palestino, actúan como catalizadores de dinámicas internas que generan inestabilidad. Para Israel, esto se traduce en un mayor potencial de amenaza por parte de actores no estatales que operan desde territorio sirio, a veces sin un control efectivo del régimen e incluso en ocasiones en contra de sus intereses. También es posible que elementos que operan dentro o bajo el régimen estén fomentando dicha actividad por motivos ideológicos.
De cara al futuro, mientras persista la debilidad del régimen sirio y el ámbito interno siga expuesto a influencias contrapuestas, es probable que estos acontecimientos continúen desarrollándose e incluso intensificándose, creando vínculos más fuertes entre el ámbito interno de Siria y puntos de fricción regionales más amplios, en particular con Israel.
Fuente: Alma Research and Education Center

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