Entre ultimátums y refugios: el conflicto que agota a Israel – Daniel Moljo

Mientras se acerca el vencimiento de un nuevo ultimátum en el conflicto con Irán, en Israel crece una sensación de desgaste, incertidumbre y falta de horizonte claro. Desde el centro del país, el periodista Daniel Moljo describió una rutina marcada por las alarmas, los refugios y la desconfianza hacia la dirigencia política, en medio de una guerra que, según sostuvo, ya empieza a mostrar un fuerte costo humano y social.

Moljo explicó que todas las miradas están puestas en las próximas horas, luego de que Teherán rechazara una propuesta de alto el fuego temporario impulsada por Donald Trump. “Hay que esperar hasta el miércoles a las 3 de la mañana hora Israel, porque hace unos minutos Irán rechazó la proposición de Trump de llegar a hacer un alto el fuego temporario”, señaló. Sin embargo, advirtió que la volatilidad del escenario político internacional vuelve muy difícil anticipar una definición: “Cada cinco minutos dice otra cosa. Por eso te digo que no hay tanto que escuchar o decidir por lo que dice Trump o lo que pueda decir Netanyahu, sino realmente ver qué es lo que pasa”.

El periodista también reflejó el cansancio de una población que vive entre ataques y alertas constantes. “Hoy a las 3:30 de la mañana nos levantamos con sirenas, a las 6:30 de la mañana nos levantamos con sirenas, a las 3:30 de la tarde otra vez ir al refugio”, relató. Y agregó una imagen que resume el clima que se respira en el país: “La gente está cansada. El Medio Oriente parece un perro que corre atrás de la cola del mismo”. A su juicio, ni los objetivos estratégicos de la guerra están del todo claros, ni existe hoy una narrativa convincente por parte de los líderes.

En paralelo al frente militar, la vida civil intenta recomponerse a medias. En plena festividad de Pésaj, muchas familias siguen tratando de sostener cierta normalidad, aunque bajo una amenaza permanente. Moljo explicó que el regreso parcial a las escuelas ya está en debate, impulsado también por la necesidad de que los padres retomen sus trabajos. “Se está tratando de ir para adelante y en cualquier momento se puede ir para atrás. Eso ya se sabe”, afirmó. En ese contexto, la sensación dominante parece ser la de una sociedad suspendida entre la rutina y el peligro, esperando una definición que todavía no llega.