La reciente firma de un acuerdo de provisión de armas entre Israel y India por más de 6.800 millones de dólares no es un hecho aislado. Se trata, en realidad, de la confirmación de una alianza estratégica que se viene consolidando desde hace décadas y que hoy ocupa un lugar central en el tablero geopolítico del siglo XXI.
Más allá de los contratos en materia de defensa, el vínculo bilateral se sostiene sobre intercambios tecnológicos de alto nivel y un comercio que supera los 10.700 millones de dólares anuales. Pero su verdadera relevancia no se explica solo por las cifras: Israel e India se proyectan como socios naturales en un mundo marcado por la competencia entre grandes potencias, los realineamientos regionales y una creciente interdependencia estratégica.
