Los conocedores del Tanaj (la Biblia hebrea), recordarán cómo en el libro de Samuel I el pueblo le pide al profeta que les ponga un rey como a todas las Naciones. Recordarán el rechazo del profeta a esa petición, la conseción efectuada. Recordarán la tensión permanente entre esas dos visiones de mundo (la profética y la monárquica), y las no pocas desventuras que produjeron no pocos reyes de Israel.
En su sabiduría el texto bíblico sabía del peligro de la acumulación de poder en manos de un ser humano ungido en Rey, el mismo establece una normativa muy clara y estricta con respecto a las leyes, límites y exigencias que debe cumplir un rey.… Leer más






