La muerte de dos bebés de 6 y 3 meses en una guardería clandestina del barrio de Romema, en Jerusalén, y la intoxicación de decenas de niños que, en su mayoría, lograron recuperarse, reabrió un profundo debate sobre las responsabilidades colectivas detrás de una tragedia que, según distintas voces, estaba “anunciada desde hace tiempo”.
El caso expone fallas estructurales en varios niveles. Por un lado, se señala al Ministerio de Educación de Israel por la falta de presupuesto y de plazas suficientes en guarderías estatales, especialmente para el sector jaredí, caracterizado por familias numerosas.… Leer más

