Israel atraviesa un tiempo de contrastes extremos. Mientras la agenda pública sigue dominada por la guerra, la política, los secuestrados y la tensión social, la vida cotidiana oscila entre la sensación de parálisis y ráfagas de optimismo económico. Esa convivencia entre euforia y agotamiento define hoy a un país que parece subir y bajar de ánimo con una velocidad vertiginosa.
Por un lado, la economía de alta tecnología continúa mostrando señales de fortaleza. La expansión de grandes centros de investigación y desarrollo promete miles de nuevos puestos de trabajo bien remunerados y consolida a Israel como uno de los principales polos tecnológicos del mundo.… Leer más
