Navegante de culto, el pampeano Alberto Torroba pasó 13 años en el mar, alcanzando su máxima proeza en 1989, cuando cruzó el océano Pacífico en una canoa de 4,50 metros de eslora sin instrumentos de navegación, al estilo de los antiguos navegantes polinesios que se orientaban con las estrellas.
«Para cada isla los polinesios tienen una estrella que la representa. Yo había memorizado 57 de un librito donde estaban todas (las visibles), siempre y cuando no hubiera tormentas», explica Torroba, desde su casa, en una chacra de 400 hectáreas ubicada a 25 kilómetros de Santa Rosa, La Pampa, donde vive junto a sus tres hijas: Luna del Mar, Denébola y Alma Ranquel.… Leer más






