David Farcas: “Tenemos que estar todos protegidos”

Al parecer, luego de estos oscuros meses de pandemia, podemos ver una luz de esperanza con la llegada de vacunas contra el COVID-19 a nuestro país. Sin embargo, para algunos escépticos, la decisión de vacunarse no es tan simple. ¿Será efectivamente la vacuna el fin a esta pandemia?

Conversamos con David Farcas, presidente del Consejo de Asesores Científicos del Ministerio de Ciencia y Tecnología, quien nos explica en detalles por qué es fundamental que todos acepten vacunarse; sus beneficios y cómo se ha manejado este proceso a nivel país.

Vacunarse o no vacunarse; he ahí el dilema de muchos. ¿Qué le dirías a las personas que están optando por no vacunarse?

– Este es el tema central.

Las vacunas son los productos farmacéuticos más seguros que existen. Las vacunas contra el COVID no tienen más riesgo que ninguna de las otras vacunas que se hayan producido en los últimos 80 años.

Nosotros hemos sido vacunados y hemos vacunado a nuestros hijos contra muchas patologías y, al menos yo, no recuerdo haberme cuestionado el plan de vacunación nacional que nos indicó el pediatra en las distintas etapas del desarrollo de mis hijos. Si cualquiera de ustedes acaba de ser padre/madre;

¿Se les ocurriría no vacunar a su hijo si el médico te lo recomienda? Por supuesto que no.

Es un riesgo altísimo y, además, es posible que, al momento de ingresar a un jardín infantil o colegio, lo rechacen por no tener sus vacunas al día.

En esta pandemia en particular, el riesgo de no vacunarse es altísimo tanto para el que no se vacuna como para su círculo familiar y social. El que no se vacuna elige correr el riesgo de enfermarse y contagiar a su familia.

Es respetable tener dudas sobre la vacunación. Sin embargo, aquellas personas dudosas tienen el deber de es informarse con especialistas. Existen muchos mitos y fake news de personas ignorantes y/o malintencionadas que pretenden desprestigiar y boicotear esto. Es así como el rol de los que entendemos sobre el tema es fundamental en este proceso. Sin ir más lejos, los médicos han sido los primeros en vacunarse y son ellos los más instruidos en esta materia. La recomendación de todos los médicos es vacunarse, a menos de que tengas alguna contraindicación de salud muy específica, o que las vacunas no hayan sido probadas para tu grupo de edad.

¿Cuál es el mito más grande que está circulando?

– Hay varios mitos sobre la seguridad de las vacunas, y se basan en la velocidad con las que estas vacunas fueron desarrolladas. En condiciones normales, cuando se desarrolla una vacuna o un fármaco cualquiera, la población general no conoce cómo es el proceso de desarrollo, ni las pruebas que se hacen en las fases de pruebas clínicas . En el caso del COVID, que pasó a ser trending topic en el mundo entero, la sobreinformación mediática sobre los estudios clínicos de las vacunas, fue, en muchos casos, interpretada incorrectamente, causando dudas, suspicacia y temor. Hay que entender que la mayoría de la población, incluyendo los periodistas, no maneja conocimientos científicos ni estadísticos, por lo tanto, es muy probable que solo cause pánico colectivo y un buen rating televisivo o un alto tiraje de ejemplares. Hasta hace algunos meses muy pocas personas sabían qué era un PCR, o un análisis de anticuerpos, y hoy hablamos de estos términos en forma cotidiana.

Creo que en la medida que los que entendemos más seamos capaces de explicar por qué las vacunas son seguras, cuáles son las pruebas que se requiere hacer para afirmar que una vacuna es segura, quién valida estas pruebas, y los resultados de éstas, bajará mucho la duda y el mito sobre si conviene o no vacunarse.

La evidencia científica muestra que las vacuna COVID que Chile ha comprado son todas muy seguras y probadas cada una en más de 40.000 personas, sin que haya evidencia que genere dudas en la comunidad científica.

El hecho que su desarrollo haya sido más rápido que otras veces no significa que se haya dejado de hacer las pruebas. Muchas de las pruebas se hicieron en paralelo en lugar de esperar que terminara una etapa para partir la siguiente. Además, la revisión y aprobación de las autoridades demoró muchísimo menos. Influye mucho la gravedad de la situación, y la enorme cantidad de recursos financieros y humanos que se destinaron a estas vacunas.

Muchas personas comentan que no se van a vacunar ya que no les da confianza el tiempo en que se realizaron las vacunas ¿hay una explicación del por qué se demoraron tan poco tiempo en estar listas?

– Influye mucho que todo se hizo como si fuera un reality. La bolsa americana bajó un día casi 2% porque salió una publicación sobre uno de los 30.000 pacientes de la prueba de AstraZeneca que había tenido efectos adversos y todos nos enteramos al instante por las redes sociales. El problema es que sin el contexto adecuado las noticias se pueden entender mal, como fue en estos casos. No da lo mismo si los pacientes con problemas son del grupo control, o del grupo que recibió la vacuna, o si las patologías son relevantes en el estudio.

Las personas no tienen por qué saber cuáles son los requisitos para saber si una vacuna es segura y eficaz.

Hay varias razones de por qué esto se logró mucho más rápido que con otras vacunas, pero en ningún caso son menos seguras que las otras vacunas que usamos en nuestra sociedad.

Alguna de ellas es porque se hicieron pruebas en forma paralela, y, en condiciones normales se hacen en forma secuencial, esperando que la etapa anterior sea exitosa. Se ahorró mucho tiempo, pero tomando mucho más riesgo. Además, las vacunas usan tecnologías que ya estaban validadas para otros virus, por lo que el avance fue mucho más rápido. También influyó que se invirtió muchísimo dinero y recursos de los distintos países. Las universidades y centros de investigación se pusieron a disposición de los laboratorios. Es muy notable que se logró reclutar número récord de voluntarios y a una velocidad nunca antes vista para los ensayos de las vacunas. Es decir, todo se dio para que tuviéramos resultados más rápidos. Pero, taxativamente, no se dejó de hacer ninguna prueba ni analizar ningún riesgo.

¿Por qué se dice que debemos seguir con los cuidados luego de la primera dosis de la vacuna? ¿Acaso cuando nos vacunemos no estaremos libres de riesgo?

– Así es.

Mientras no logremos una inmunidad de masa, es decir que una gran parte de la población está protegida tenemos que seguir cuidándonos, y cuidando a los que queremos.

Esta inmunidad de masa se logra cuando hay un número suficientemente alto de personas vacunas y de personas que ya se enfermaron que impide que la enfermedad se propague. Esto es como un escudo invisible sobre la sociedad.

¿Cuándo podremos andar más tranquilos y retomar nuestras vidas?

– Probablemente en forma parcial el segundo semestre de este año, o comienzos del 2022 dependiendo de la vacunación en nuestro país, y el resto del mundo. Lamentablemente no todos los países tienen vacunas para toda su población. Si uno de nuestros vecinos o países a los que los chilenos viajamos frecuentemente no tiene a la población vacunada, corremos el riesgo de tener focos en esos países, y por lo tanto presión en nuestra población.

Yo soy, en general, muy optimista. Hay varios estudios que muestran que podríamos volver a una normalidad parcial junto con la llegada de la primavera.

Una decisión solidaria

Ya son miles de fotos las que circulan en redes sociales y medios de comunicación de personas en el momento de su vacunación. La felicidad que transmiten es algo inexplicable, todos intentan ayudar a que se acabe este virus.

Así es, la decisión de vacunarse ya no es solo personal, sino que influye directamente en nuestro entorno familiar y social. “La vacuna es un acto solidario en el sentido de que al vacunarme yo, protejo a mi familia, amigos y compañeros de trabajo. Lo mismo es válido para todos. Tenemos que estar todos protegidos. Al estar todos vacunados formamos un escudo, y el virus no puede entrar a nuestra comunidad”, asegura Farcas.

¿Qué sucede en el caso de que aparezcan nuevas cepas del virus? ¿Servirá habernos inmunizado?

– Las mutaciones son propias de todos los virus, no hay que asustarse. Cada vez que sale una vacuna se analiza la respuesta frente a las mutaciones. Si es necesario, las vacunas se modifican para incorporar protección frente a las mutaciones, como la vacuna influenza. Salió un estudio que muestra que la vacuna de Pfizer estaría protegiendo frente a las nuevas variantes. Lo que es muy alentador. Es muy posible que las otras vacunas también tengan protección parcial o total.

Dependiendo del tipo de mutaciones es posible que las vacunas de virus completo como Sinovac puedan tener una protección más amplia que aquellas cuyo objetivo es solo la proteína Spike como AstraZeneca, o Pfizer, pero esto está realmente por verse.

Se dice que los niños no son portadores del virus. Ahora que comenzamos un nuevo año escolar ¿Podemos quedarnos tranquilos ya que realmente no se contagian?

– Los niños y adultos pueden ser asintomáticos, o sea que no se sientan enfermos, pero sí ser portadores del virus. El riesgo es mayor, porque da la sensación de más seguridad. Además, los niños son en general el grupo de la población que sigue mucho más expuesto, porque se juntan con otros niños, y en general tienen más contacto físico, y se protegen menos. Y así además sabemos que muchos niños son asintomáticos, es menos probable que se les haga PCR. Sin que la idea sea causar alarma, lo ideal es tener muchas más precauciones con los niños que con adultos, que normalmente se cuidan más. Ojalá las personas mayores y de riesgo vean que los niños son un riesgo alto de contagio.

El riesgo solo disminuye cuando estemos vacunados o con anticuerpos en el caso de los que ya se enfermaron, y que idealmente se vuelvan a vacunar. Ayudan mucho las medidas de mitigación como la distancia física, usar mascarillas, y lavarse frecuentemente las manos, y luego desinfectarlas.

Cada país ha optado por comprar vacunas de un laboratorio diferente ¿Crees que hay un tema político o económico por detrás?

– Las decisiones de compra de cada país son muy distintas, y están siendo tomadas bajo distintos criterios. En Chile estamos comprando vacunas producidas en América, Europa, Asia, como muy pocos países, y de todos los colores políticos. Creo que en el caso de Chile las decisiones no han sido políticas.

Por otro lado, los países que financiaron el desarrollo de vacunas les pidieron a los laboratorios que les dieran la primera opción. Es lo que hizo Estados Unidos, Europa, China, y Rusia. En estos casos sí hay razones políticas y económicas de proteger a su población primero. Estos países tomaron un gran riesgo, y parte del acuerdo era un acceso preferente. Creo que este interés económico está justificado por el riesgo que tomaron los países. Pero todos los países entienden que esta pandemia se termina cuando estemos todos vacunados, no solo los países ricos.

La recomendación del Comité Asesor en Vacunas y Estrategias de Inmunización, CAVEI, fue inmunizar a más del 80% de la población chilena, lo que aproximadamente sería 15 millones de personas. ¿Crees que se cumplirá la meta? ¿Cuándo se espera llegar a esas cifras?

– La idea es llegar a esta meta durante el invierno. En base al plan de compra del Estado y la capacidad de aplicación, el presidente Sebastián Piñera, dijo que la meta es junio de este año, lo que sería extraordinario. Mucho mejor que gran parte de los países desarrollados, antes que Estados Unidos y mucho antes que Europa. El país está haciendo un gran esfuerzo.

Es un tremendo desafío.

Nuestro país ha demostrado que los chilenos somos capaces de grandes logros. Este va a ser uno de ellos.

¿Cómo calificarías la gestión de Chile en cuanto al proceso de inmunización?

La gestión del Estado en términos de las compras ha sido excepcional. Estamos en el top 5 del mundo, comparándonos solo con países del primer mundo.

– Cuando se inició el proceso de compra de vacunas no se sabía cuáles iban a ser exitosas, así es que nos focalizamos en vacunas producidas con distintas tecnologías, en distintos países, y además haciendo estudios de fase III que por un lado nos permitieran tener datos concretos sobre los resultados en nuestra población, y al mismo tiempo lograr acceso preferente a las vacunas. Todo esto se logró. Hay muy pocos países en mejor condición que nosotros.

Respecto a la aplicación de las vacunas, creo que llevamos muy pocas dosis como para evaluar. Todos los países han tenido algo de dificultad en el proceso, y esto es normal considerando que dos de las vacunas requieren condiciones logísticas bien sofisticadas.

¿Crees que falta educar a la comunidad judía frente a este proceso de inoculación? ¿Qué le aconsejarías a las comunidades e instituciones respecto a esto?

– Se habla que el pueblo judío se salvó de muchas de las plagas de la historia del mundo por la obligación de lavarse las manos antes de comer: Berajá de Netilat Yadaim. También por la obligación de la mikvé. Hoy tenemos además la opción de usar las herramientas de la farmacéutica, que son una maravilla, permiten salvar vidas.

En nuestra comunidad hay muchos médicos, profesionales de la salud y científicos, profesionales, y personas estudiosas y cultas que pueden ayudarnos a educarnos, no solo a nosotros, sino que a través nuestro a nuestros amigos que no son de la comunidad.

Tenemos una gran oportunidad de ayudar al mundo, a nuestro querido país, y al mismo tiempo ayudarnos a nosotros.

Si sirve para despejar dudas, mi familia participa en uno de los ensayos clínicos de vacunas COVID, incluyendo a mis padres e hijos. Creo que lo mejor es predicar con el ejemplo.

 

Fuente: Revista Shalom

Permitida su reproducción citando las fuentes.

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