Nota para los medios de comunicación: Putin ya ha invadido Ucrania

Uno de los rasgos más deprimentes de la última concentración militar rusa en la frontera ucraniana ha sido la proliferación de titulares internacionales que plantean numerosas variaciones de la misma pregunta aparentemente sencilla: ¿invadirá Putin Ucrania?

Dudo mucho que alguno de estos titulares sea un imperialista ruso secreto o esté a sueldo del Kremlin. Aun así, la pregunta que plantean es profundamente engañosa y sirve para subrayar la mortal eficacia de las tácticas de desinformación de Moscú.

En realidad, por supuesto, Rusia ya ha invadido Ucrania.

El propio Putin ha admitido abiertamente haber ordenado la invasión de la península ucraniana de Crimea en febrero de 2014, mientras que los desmentidos cada vez más absurdos del Kremlin no han podido evitar que su posterior invasión del este de Ucrania se convierta en el secreto peor guardado del mundo. De hecho, mientras los medios de comunicación mundiales debaten si Putin puede estar a punto de invadir Ucrania, la guerra que lanzó en 2014 continúa con alrededor del 7 % del país ya bajo ocupación rusa.

Sin embargo, como la crisis actual ha demostrado ampliamente, muchos medios de comunicación internacionales todavía no están seguros de cómo caracterizar exactamente la guerra en Ucrania y siguen siendo reacios a identificar inequívocamente a Rusia como el agresor. En su lugar, la cobertura está dominada por un lenguaje eufemístico y una terminología vaga que impide a la audiencia comprender el alcance total de la responsabilidad de Rusia en el conflicto.

Esto no es un accidente. Por el contrario, el engaño ha desempeñado un papel central en la guerra de Putin contra Ucrania desde el principio. Desde el inicio de las hostilidades en febrero de 2014, Moscú ha tenido cuidado de enmascarar su agresión mediante el uso de una mezcla híbrida de fuerzas negables que incluye tropas convencionales sin insignias, mercenarios y colaboradores locales, mientras que al mismo tiempo retrata la carnicería resultante como un asunto exclusivamente interno de Ucrania.

El Kremlin ha mantenido su política de negativas desafiantes a pesar de las abrumadoras pruebas de la participación de Moscú. Se han capturado soldados rusos en el interior de Ucrania y son frecuentes los avistamientos de material militar ruso en el este ocupado del país. Mientras tanto, la investigación internacional sobre el derribo en julio de 2014 del vuelo civil de pasajeros MH17 sobre el este de Ucrania ha descubierto un tesoro de detalles incriminatorios que conducen directamente a las Fuerzas Armadas rusas.

Más recientemente, ciudadanos rusos que ocuparon puestos de liderazgo durante las primeras etapas de la guerra han proporcionado relatos condenatorios de primera mano sobre el ataque dirigido por Moscú. Alexander Borodai, que desde entonces ha pasado a ser diputado del partido político Rusia Unida de Putin, ha confirmado que fue sustituido por un testaferro local como primer ministro de la llamada República Popular de Donetsk en agosto de 2014, específicamente para engañar al mundo exterior y hacerle creer la propaganda del Kremlin sobre una «guerra civil ucraniana».

Aunque muy poca gente se ha convencido del todo de la treta rusa, esta ha servido, no obstante, para una serie de importantes propósitos para el Kremlin. Al negar oficialmente cualquier implicación y mantener el conflicto firmemente dentro de la zona gris, Moscú ha podido rebajar la reacción internacional y reducir significativamente los costes económicos y geopolíticos que, de otro modo, habría tenido que afrontar en respuesta a una guerra más convencional.

Las negativas generales del Kremlin también han permitido a Rusia participar en las misiones internacionales de observación de la zona de conflicto, al tiempo que se presenta en la escena diplomática como un mediador potencial en lugar de un participante activo. Esto ha tenido consecuencias desastrosas para los esfuerzos por poner fin a las hostilidades y hace casi imposible alcanzar un acuerdo sostenible. ¿Cómo hacer la paz con un país que se niega a admitir que está haciendo la guerra?

Lo que Putin amenaza actualmente no es la invasión de Ucrania, sino la escalada de una invasión que está en marcha desde febrero de 2014. El hecho de que sea necesario afirmar esto después de casi ocho años de agresión rusa dice todo lo que se necesita saber sobre el notable éxito de la guerra de información del Kremlin para distorsionar la percepción internacional del conflicto.

La desinformación de Rusia debería provocar un serio examen de conciencia en las redacciones de todo el mundo. Con demasiada frecuencia, la cobertura internacional del conflicto ucraniano parece haber priorizado la objetividad sobre la verdad, con un informe tras otro citando acríticamente mentiras rusas evidentes en nombre del equilibrio periodístico. Las intenciones de los implicados pueden haber sido totalmente honorables, pero sus esfuerzos han servido involuntariamente para permitir una mayor agresión rusa contra Ucrania.

Con la perspectiva de una gran guerra europea que se cierne sobre el continente, esto tiene que cambiar. En las próximas semanas, los medios de comunicación internacionales pueden contribuir significativamente a la paz abandonando la ambigüedad y describiendo con precisión la actual amenaza de invasión como parte de una guerra rusa mucho más amplia contra Ucrania. Casi ocho años después del inicio de la invasión de Putin, ya es hora de desarmar su arma informativa.


Peter Dickinson es editor del servicio UkraineAlert del Atlantic Council.

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