Colonización judía en la Argentina

Las Palmeras (Entre Ríos)
Vos majs tu? (Cómo estas?), pregunta en idish José Osmar Juárez. 
Trabajé de cartero en Las Palmeras entre 1954 y 1990, cómo no iba a aprender idish?. Sostiene, como si su destino hubiera sido inevitable. 
Es uno de los cuatrocientos habitantes de un pueblo que hoy alberga a sólo una docena de judíos. Tres décadas atrás, la población ascendía a ochocientas personas y el noventa por ciento era de origen hebreo. 
A pesar del éxodo, la cultura local quedó impregnada de la vida judía. Lo demuestran las palabras de José.  Las Palmeras fue creada en 1904, cuando el programa colonizador del Barón Hirsch anexó tierras en la zona de Moisés Ville. A cada inmigrante se le adjudicó un campo de 75 hectáreas, dos bueyes, algunas herramientas de labranza y una casa de dos habitaciones con cocina. Según los estatutos, esos terrenos son parte de la jurisdicción de Moisés Ville hasta el 2004. La intensa vida comunitaria que llevaron adelante los colonos hizo que fundaran  numerosas instituciones. En 1910, la «Mutua Agrícola Ltda. de Moises Ville» inauguró su sede en la zona. A su vez, La Jewish Colonization Association (JCA) financió una escuela rural hasta finales de la década de 1920. También hubo una sinagoga, una biblioteca y un salón social. 
Hasta la iglesia católica levantada en la década de 1950,  fue  construida con los aportes de pobladores judíos, según cuentan los vecinos. Hoy apenas quedan huellas de aquel pasado. Dicen que la primera sangría ocurrió en 1948, cuando una terrible sequía obligó a emigrar a muchas familias. «Aquí no hay medios para que la gente joven se quede, no existen las fábricas. 
Por eso se fueron casi todos», argumenta Zelda Trajtemberg de Fritzler, una de las simpáticas vecinas de Las Palmeras. Uno de los tantos emigrantes fue Rajmil Tenembaum, quien se convirtió en director del Hospital de Ber Sheva en Israel. A Las Palmeras se accede por una avenida pavimentada llamada República Argentina. A la derecha de la entrada de pueblo, como homenaje de la comunidad a los inmigrantes, se mezcla la imagen de la virgen Maria Nuestra Señora de la Merced con una placa que muestra una estrella de David. El texto que rubrica la escena señala: «Manos vacías ofreciste a la patria baldía, pronto llenaste los surcos de simientes que el sol fue madurando de paz y trabajo. Es la corona que honra tu recuerdo. 
Tus hijos llenos de orgullo te dicen… gracias». Una sencilla casa blanca, de material, con techos de chapa y un parque en el fondo asoma en la Avenida de los Colonizadores.  Tiene un portón de hierro pintado de celeste, con dos Maguen David estampados en el medio. Es la entrada a lo que fue la sinagoga de Las Palmeras. A mediados de siglo era el lugar adonde los judíos de la zona concurrían para recibir al sábado y para tomar clases de hebreo. 
Pero a fines de la década de 1970 cerró. Fue la última vez que pudo conseguirse la cantidad mínima de oradores necesaria para rezar. 
Hoy el interior esta vacío. Solo se alcanza a diferenciar el salón principal donde los hombres presenciaban las ceremonias y el cuarto más chico, desde donde las mujeres observaban el servicio religioso a través de pequeñas ventanas. 
El Arón Hakodesh está guardado en lo que era la antigua biblioteca, ubicada en la calle San Martín y la Avenida de los Colonizadores. Las dos Torot, a su vez, descansan en la casa de los vecinos Karl y Zelda Fritzler (Avenida de los Colonizadores s/n, frente a lo que fue la sinagoga), dentro de un baúl que trajeron de Europa. Están protegidas con fundas de raso bordó y poseen inscripciones bordadas en idish que dan cuenta de quienes fueron sus donantes. Una dice «Moishe Erlij» y la otra, «Indelman». Una tercera Torá se vendió en 1982 a la comunidad de Jabad Lubavich para solventar las refacciones del techo de este templo que supo ser el centro de la vida espiritual de Las Palmeras. La Biblioteca, que pertenecía a la comunidad israelita, fue cedida en 1994 al Centro de Jubilados de Las Palmeras, el cual conservó el patrimonio judío atesorado en esta casa antigua, de frente blanco. En una pequeña habitación se encuentra también lo que era el modesto Arón Hakodesh de la sinagoga. Es de madera y aún pueden verse los dos Maguen David pintados en el frente. También hay un amud, que sufrió el paso del tiempo y hoy apenas deja leer los diez mandamientos. Los armarios conservan libros de rezos en castellano, idish y hebreo. En su época de auge, la biblioteca contaba con sólo doscientos cincuenta títulos, y por la década de 1950 también funcionó como residencia del shojet. En esta sede también se realizaron conferencias, se exhibieron obras de teatro y, hasta 1971, funcionó la escuela hebrea. Además, era el lugar de reunión de las damas de la Wizo. Hoy, tiene algunos pisos hundidos y mucha suciedad. 
Pero ni siquiera el polvo logró tapar la historia de Las Palmeras, adherida a cada uno de los antiguos objetos de la biblioteca. 
Las Palmeras se encuentra en el centro oeste de la provincia de Santa Fe a 8 Km al norte de Palacios, 26 de Moisés Ville y 16 al sur de Monigotes
Recopilación realizada por Fabián Zentner.
Fuente: Shalom Argentina, huellas de la colonización judía

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.